Estudios de Potenciales evocados somatosensoriales.
Monitoreo confiable de la integridad de los nervios sensoriales.
Potenciales evocados somatosensoriales.
Potenciales evocados somatosensoriales.
Los exámenes que permiten evaluar la condición funcional de los nervios no sólo detectan anomalías en los nervios motores, sino también los nervios sensitivos, que son los que transmiten sensaciones al cerebro. Una de las pruebas para ello es la de Potenciales Evocados Somatosensoriales (PES).
Potenciales Evocados Somatosensoriales.
Es una prueba neurofisiológica que consiste en aplicar estímulos eléctricos cerca de los nervios a explorar en pies y manos. Los potenciales evocados son técnicas de registro neurofisiológico que tienen una finalidad exclusivamente diagnóstica. En este sentido, ayudan a detectar alteraciones en las vías sensoriales que pueden indicar la existencia de lesiones, así como a determinar sus causas.
Lo que la técnica de los registros de potenciales evocados da como resultado son datos objetivos, y por lo tanto concluyentes, de modo que el valor diagnóstico de la técnica es alto.
¿Para que sirve el estudio de Potenciales Evocados Somatosensoriales?
Los potenciales evocados somatosensoriales son un estudio no invasivo que mide qué tan rápido y con qué intensidad el cerebro recibe e interpreta estímulos. Permiten detectar alteraciones en la transmisión nerviosa, como ocurre en la Esclerosis Múltiple, incluso antes de que aparezcan síntomas. El paciente permanece relajado mientras electrodos registran la actividad cerebral ante estímulos visuales, auditivos o eléctricos suaves en la piel. Si las respuestas llegan tarde o con menor intensidad, puede indicar daño o desmielinización de las vías nerviosas. Sus resultados ayudan al neurólogo a diagnosticar, evaluar la gravedad y dar seguimiento a enfermedades neurológicas, además de valorar la evolución y respuesta al tratamiento.
¿Cómo se realiza un estudio de Potenciales Evocados Somatosensoriales?
En todos los casos, se colocarán al paciente diferentes electrodos o sensores en su cuerpo (en diferentes áreas dependiendo del tipo de potencial evocado), que recogerán los impulsos o señales bioeléctricas generadas por los estímulos a los que está sometido.
Durante la realización del estudio de Potenciales Evocados Somatosensoriales el paciente debe encontrarse relajada y colaborar con las indicaciones del médico especialista. Ésta prueba suele durar aproximadamente media hora. En primer lugar, se colocará a la persona en un cómodo sillón o camilla, una vez allí, se limpiará la superficie de la piel donde se colocarán los electrodos con jabón antibacteriano u otra solución antiséptica, en este caso en brazos o piernas. Hay que recordar que los Potenciales Evocados pueden ser visuales, auditivos, cognitivos y en el caso de esta oportunidad, de tipo somatosensorial, pero el procedimiento, su preparación y mecánica, se realizan de manera muy similar a los anteriores.
¿Cómo es la recuperación del procedimiento?
¿Cuáles son los riesgos del procedimiento?
Como ya hemos apuntado, el estudio de Potenciales Evocados Somatosensoriales no supone mayores riesgos en sí misma, pues es indolora, poco invasiva y no supone mayores complicaciones. Sin embargo, siempre hay que tener en cuenta condiciones previas del paciente que puedan implicar algún tipo de inconveniente durante o después de esta evaluación. El médico hará los exámenes previos que se requieran para minimizar ese riesgo.
¿Cual es el precio de un Estudio de Potenciales Evocados Somatosensoriales?
El precio de este procedimiento, puede desde luego variar según el centro de salud o el especialista que lo lleve a cabo, pero ronda en un promedio de aproximadamente $2,200.00.
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